VIOLENCIA SEXUAL

Un problema muy común en nuestro medio es la violencia o abuso sexual. Esta situación se presenta en todas las edades y en ambos géneros, aunque en su mayoría los abusadores son hombres y las abusadas son mujeres. Este problema afecta principalmente a personas “débiles” como niños y niñas, adolescentes, mujeres y algunos hombres; en ese sentido podemos encontrar diferentes casos como el abuso entre conyugues, el abuso de un adulto hacia un menor o el abuso en que el agresor es un familiar, vecino, profesor o conocido. Los casos de violación sexual por parte de personas desconocidas son menos frecuentes.

El abuso sexual genera problemas sicológicos en las victimas y produce perjuicios visibles físicamente cuando la persona afectada contrae alguna enfermedad de transmisión sexual o queda en embarazo.

Una persona abusada sexualmente experimenta una carga emocional que varía en gravedad de acuerdo a su condición, aunque en general lo asimila como una situación terrible. Algunas de las emociones que siente un abusado pueden ser temor, inseguridad, desconfianza generalizada hacia las personas que pretendan acercase, sensación de suciedad, sensación de impotencia por no poder defenderse, decepción por el agresor (si lo conoce) y en ocasiones puede experimentar decepción por el género.

 

¿Qué podemos hacer ante una situación de abuso sexual?

Ser agraviado sexualmente es una situación penosa para cualquier persona y en ocasiones resulta incomodo contar y recordar lo sucedido, sin embargo es necesario que la victima se rodee de personas de su confianza y busque ayuda profesional (médicos o sicólogos) para manejar los problemas que esto conlleva. Los traumas sicológicos que deja una violación pueden ser tratados y la victima puede recuperar su estabilidad emocional y tener una vida normal.

Un elemento que va de la mano de muchos abusos y que ayuda para que la situación se repita una y otra vez, se llama EL SILENCIO. Este permite que los agresores se mantengan en la impunidad y continúen haciendo daño. Por lo tanto es necesario denunciar estos abusos y “sacarlos a la luz”. No importa que no te vayan a cree o que el agresor sea importante y poderoso, si abusó de ti, cuéntaselo a otros y pide ayuda.

 

 

 
 
 
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