El
abuso sexual genera problemas sicológicos en las victimas
y produce perjuicios visibles físicamente cuando
la persona afectada contrae alguna enfermedad de transmisión
sexual o queda en embarazo.
Una
persona abusada sexualmente experimenta una carga emocional que
varía en gravedad de acuerdo a su condición, aunque
en general lo asimila como una situación terrible. Algunas
de las emociones que siente un abusado pueden ser temor, inseguridad,
desconfianza generalizada hacia las personas que pretendan acercase,
sensación de suciedad, sensación de impotencia por
no poder defenderse, decepción por el agresor (si lo conoce)
y en ocasiones puede experimentar decepción por el género.
| ¿Qué podemos hacer ante una situación de
abuso sexual? |
Ser
agraviado sexualmente es una situación penosa para cualquier
persona y en ocasiones resulta incomodo contar y recordar lo sucedido,
sin embargo es necesario que la victima se rodee de personas de
su confianza y busque ayuda profesional (médicos o sicólogos)
para manejar los problemas que esto conlleva. Los traumas sicológicos
que deja una violación pueden ser tratados y la victima
puede recuperar su estabilidad emocional y tener una vida normal.
Un
elemento que va de la mano de muchos abusos y que ayuda para que
la situación se repita una y otra vez, se llama EL
SILENCIO. Este permite que los agresores se mantengan
en la impunidad y continúen haciendo daño. Por lo
tanto es necesario denunciar estos abusos y “sacarlos a
la luz”. No importa que no te vayan a cree o que el agresor
sea importante y poderoso, si abusó de ti, cuéntaselo
a otros y pide ayuda.
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